La ilusión de encuestas

PARA CONTAR

Arturo Zárate Vite

La ilusión de encuestas

Puede ser normal que quien sea favorecido por las encuestas en un proceso electoral, con una ventaja considerable, sonría y sienta que ya tiene el triunfo en la bolsa. Sobre todo si conserva la ventaja por meses y no cambia de lugar ante la proximidad de la elección.

Sin embargo las encuestas están muy lejos de ser la última palabra en la contienda. Quizás ilusionen al que va adelante. Se mire al espejo como si ya tuviera la banda presidencial partiendo su pecho en diagonal, con traje y corbata impecables, sin arruga alguna.

Cabello peinado por estilista, maquillaje para disimular el paso de los años en el rostro, uñas recortadas por manicurista. Zapatos de charol negro con brillo deslumbrante.

La ilusión de ser. La ilusión que provocan las encuestas. Las que están y no están “cuchareadas”, como dice el que cree en ellas cuando lo dan como ganador y desconoce el porcentaje cuando le es adverso. Olvida lo que repiten los autores de que solo se trata de una fotografía, del estado de ánimo del que contesta cuando es consultado.

Esa ilusión que también hace olvidar que en los últimos años, procesos electorales no solo de México sino en otras partes del mundo, las encuestas han desatinado, equivocado. Prácticamente todas. Hay excepciones. La sociedad está consciente de esa realidad. Ejemplos sobran. Son una referencia nada confiable. Demasiados intereses en juego.

Por lo tanto, todavía no hay nada que celebrar y mucho menos son motivo para echar campanas a vuelo. Claro, siempre será preferible que las encuestas digan que uno lleva la delantera y no el de enfrente o adversario. Es ilusionante. Sabe a miel. No hay como ganar, aunque sea en encuestas. Hay que aceptar que la mayoría sigue un método científico y están vigiladas por el Instituto Nacional Electoral (INE). Tampoco son un invento. Es un hecho que la consulta se hizo, por teléfono, casa por casa, por facebook o por tuiter. Nada más que no hay garantía de que el consultado haya dicho la verdad y menos en estos tiempos en los que desgraciadamente prevalece la desconfianza. Lo que va a suceder el 1 de julio próximo solo el Dios de cada uno lo sabe, nadie más.

Hasta ahora y no hay necesidad de hacer encuestas para ello, hay dudas sobre quién merece el voto. No hay la certeza de quién es mejor ni quién es el menos malo. Entre ellos exhiben sus propios defectos. Se complica identificar la verdad. Hay muchas mentiras.

Ir a la cabeza en las encuestas no es concluyente ni revela que es el personaje más capaz, inteligente, con propuesta congruente, lógica, realista, sin ficciones, convencido y dispuesto a mejorar las condiciones de vida en su país.

Definitivamente, la única encuesta válida para ser presidente de México, será la del voto del 1 de julio.

Vite10@hotmail.com

@zarateaz1

TO TELL

Arturo Zárate Vite

The illusion of surveys

It may be normal for those who are favored by polls in an election process, with a considerable advantage, to smile and feel that they already have the win in the bag. Especially if it retains the advantage for months and does not change place in the proximity of the election.

However the polls are far from being the last word in the contest. Maybe they're delusional about the one ahead. Look in the mirror as if you already had the presidential band splitting their chest diagonally, with a suit and tie impeccable, without any wrinkle.

Hair hairstyle by stylist, makeup to disguise the passage of the years in the face, nails trimmed by manicurist. Black patent leather shoes with dazzling luster.

The illusion of being. The illusion that the polls provoke. Those who are and are not "Cuchareadas", as the one who believes in them when they give it as a winner and does not know the percentage when it is adverse. Forget what the authors repeat that it is only a photograph, the mood of the answer when consulted.

This illusion that also makes forget that in recent years, electoral processes not only of Mexico but in other parts of the world, the polls have misplaced, mistaken. Practically all of them. There are exceptions. Society is aware of that reality. Examples left over. They're a no-confidence reference. Too many interests at stake.

Therefore, there is still nothing to celebrate and much less are grounds for flying bells. Of course, it will always be preferable for the polls to say that you have the lead and not the opposite or adversary. It's exciting. Tastes like honey. There's no way to win, even in polls. It must be accepted that most of them follow a scientific method and are monitored by the National Electoral Institute (INE). They're not an invention either. It is a fact that the consultation was made, by telephone, house by house, on Facebook or by Tuiter. Nothing but there is no guarantee that the consulted has told the truth and less in these times in which unfortunately prevails distrust. What's going to happen next July 1 just the god of everyone knows it, no one else.

So far and there is no need to do surveys for it, there are doubts about who deserves the vote. There is no certainty of who is better or who is the least evil. Among them they exhibit their own flaws. It's complicated to identify the truth. There are many lies.

To go to the head in the polls is not conclusive nor reveals that he is the most capable, intelligent character with a coherent, logical, realistic, unfictional proposal, convinced and willing to improve the living conditions in his country.

Definitively, the only poll valid to be president of Mexico, will be that of the vote of July 1.

Vite10@hotmail.com

@ Zarateaz1

 

 

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